lunes, octubre 31, 2016

Compañero


Y si éste fuera
mi último poema,
insumiso y triste,
raído pero entero,
tan sólo una palabra 
escribiría:
Compañero.

(Mauricio Rosencof)

domingo, julio 17, 2016

El viaje definitivo


…Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado.
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

(Juan Ramón Jiménez)

viernes, marzo 25, 2016

Allá, en las tierras altas


Allá, en las tierras altas,
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando, en sueños...
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco; dame
tu mano y paseemos.
Por estos campos de la tierra mía,
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo,
triste, cansado, pensativo y viejo.

(Antonio Machado)

 
Siempre en mi corazón, por toda la vida,
                      Aníbal Virgile, mi inmenso amor.

viernes, diciembre 25, 2015

Diálogo entre Asmodeo y el Ruso Salzman


Asmodeo: Soy Asmodeo, inspirador de tahúres y dueño de todas las fichas del mundo. Conozco de memoria todas las manos que se han repartido en la historia de las barajas, También conozco las que se repartirán en el futuro. Los dados y las ruletas me obedecen. Mi cara está en todos los naipes. Y poseo la cifra secreta y fatal que han de sumar tus generales cuando llegue el fin de tu vida.

Salzman: ¿No desea jugar al chinchón?

Asmodeo: No, Salzman, Vengo a ofrecerte el triunfo perpetuo. Con solo adorarme, ganarás siempre a cualquier juego.

Salzman: No sé si quiero ganar.

Asmodeo: ¡Imbécil...! ¿Acaso quieres perder?

Salzman: No, tampoco quiero perder.

Asmodeo: ¿Qué es lo que quieres entonces?

Salzman: Jugar. Quiero jugar maestro... Hagamos un chinchón.

 
(Alejandro Dolina)

jueves, julio 09, 2015

Puck


Si nosotros, vanas sombras, te hemos ofendido,

piensa en esto y todo quedará arrreglado:

que solo te quedaste aquí dormido

mientras aparecían estas visiones.

Y esta débil y humilde ficción

tendrá solo la inconsistencia de un sueño.




(Parlamento final de Puck. "Sueño de una noche de verano" W. Shakespeare)

lunes, junio 22, 2015

La metamorfosis


En realidad, ya eran casi las siete menos cuarto. ¿Es que no había sonado el despertador? Desde la cama se veía que estaba puesto a las cuatro; por tanto, tenía que haber sonado. Pero ¿era posible seguir durmiendo a pesar de aquel sonido que hacía estremecer hasta los muebles? Su sueño no había sido tranquilo. Pero, por eso mismo, debía de haber dormido al final más profundamente. ¿Qué podía hacer ahora? El tren siguiente salía a las siete; para tomarlo tendría que darse muchísima prisa. El muestrario no estaba aún empaquetado, y él mismo no se sentía nada dispuesto. Además, aunque alcanzase el tren, no evitaría reprimenda del amo, pues el mozo del almacén, que había acudido al tren a las cinco, debía de haber dado ya cuenta de su falta. Y si dijese que estaba enfermo, ¿qué pasaría? Pero esto, además de ser muy penoso, despertaría sospechas, pues Gregorio, en los cinco años que llevaba empleado, no había estado nunca enfermo. Vendría el gerente con el médico. Se desharía en reproches, delante de los padres, respecto a la holgazanería de Gregorio, y refutaría cualquier objeción con el dictamen del doctor, para quien todos los hombres están siempre sanos y sólo padecen de horror al trabajo. Y la verdad es que, en este caso, su diagnóstico no habría sido del todo infundado. Salvo cierta somnolencia, fuera de lugar después de tan prolongado sueño, Gregorio se sentía francamente bien, además de muy hambriento.

Franz Kafka

domingo, mayo 11, 2014

El rey de amarillo


Camilla: You, sir, should unmask.
Stranger: Indeed?
Cassilda: Indeed it's time. We have all laid aside disguise but you.
Stranger: I wear no mask.
Camilla: (Terrified, aside to Cassilda.) No mask? No mask!

(Richard W. Chambers)

sábado, mayo 03, 2014

True Detective


“…to realize that all your life, all your love, all your hate, all your memory, all your pain, it was all the same thing. It was all the same dream you had inside a locked room- a dream about being a person. And like a lot of dreams, there’s a monster at the end of it.”

(Nic Pizzolatto "True Detective")

jueves, abril 17, 2014

Gabo


Y se perdieron con él para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarlo ni los más altos pájaros de la memoria...

martes, febrero 25, 2014

Palabras



Hay palabras con manos; apenas escritas, me buscan el corazón. Hay palabras condenadas como lilas en la tormenta. Hay palabras parecidas a ciertos muertos, si bien prefiero, entre todas, aquellas que evocan la muñeca de una niña desdichada.

(Alejandra Pizarnik)

sábado, enero 25, 2014

Rayuela


La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una acera, una piedrita, un zapato, y un bello dibujo con tiza, preferentemente de colores.
En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedra sale del dibujo. Poco a poco, sin embargo, se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas (rayuela caracol, rayuela rectangular, rayuela de fantasía, poco usada) y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo; lo malo es que justamente a esta altura, cuando casi nadie ha aprendido a remontar la piedrita hasta el Cielo, se acaba de golpe la infancia y se cae en las novelas, en la angustia al divino cohete, en la especulación de otro Cielo al que también hay que aprender a llegar. Y porque se ha salido de la infancia se olvida que para llegar al Cielo se necesitan, como ingredientes, un piedrita y la punta de un zapato.

(Julio Cortázar)